Las virtudes en la masonería

En esta publicación abordamos uno de los temas más importantes en la formación de nuevos miembros de la orden: las virtudes en la masonería. Sin duda es uno de los pilares más cruciales en la vida de todo masón y aquí analizaremos sus aspectos más relevantes.

AVISO: Esta publicación está escrita por masones. Pero en este artículo no encontrarás palabras sagradas, tocamientos ni formas de reconocimiento alguno entre los masones. Puedes compartir con total tranquilidad. Al final de esta publicación encontrarás enlaces a publicaciones relacionadas con la masonería y mucho más.

No olvides dejarnos tu opinión en los comentarios al final del artículo.

¿Qué son las virtudes?

La virtud es un elemento crucial para comprender la misión y visión que tiene la orden masónica. Mucho hemos hablado sobre las implicaciones que tiene el perfeccionamiento personal en la vida de un masón.

Pero ¿Qué son las virtudes? Lo cierto es, que las virtudes pueden definirse como la capacidad que tienen una persona o una cosa para producir un determinado efecto positivo. Tradicionalmente, se entiende por virtud, todo acto que provoca efectos favorables a partir de su existencia.

De esta manera, la virtud es uno de los elementos centrales de cualquier sistema de moralidad, ya sea la masonería, un club social o incluso una religión. Las virtudes tienen como característica primordial, que se contraponen a los vicios.

Finalmente, las virtudes dentro de la masonería juegan un papel crucial en la formación de los miembros de la orden, no podríamos entender el sentido de la masonería sin conocer a la virtud como elemento central de esta.

El ideal masónico sobre las virtudes.

La virtud en la masonería es un aspecto por demás elemental. Se trata del ideal masónico por excelencia, de tal suerte que un masón siempre intentará cultivar sus virtudes, practicarlas y con algo de suerte mejorar como ser humano.

El masón intenta conocer su entorno a partir de la interpretación y la resignificación de elementos tanto simbólicos como alegóricos que finalmente traen consigo el aprendizaje de un contenido ético-moral. Así, la masonería nos dota de una serie de elementos simbólicos para conocer y practicar la virtud.

Por ejemplo, en el primer grado, es usual que analicemos el concepto del trabajo dirigido por la inteligencia. Este se ejemplifica con la alegoría del martillo y el cincel, de tal manera, que los masones sabemos que el martillo representa a la fuerza y el cincel a la inteligencia. Además, deducimos que la fuerza (martillo) por sí sola, sólo conduce a la destrucción si no está dirigida por la inteligencia (cincel). Y que, esta, si no estuviera acompañada por el impulso del martillo, entonces tendría despropósito.

Además, dentro de la masonería, del primero y segundo grado analizamos los elementos que conforman tanto a las virtudes cardinales como a las teologales, a saber: Fortaleza, Templanza, Prudencia, Justicia y Fe, Esperanza, Caridad.

¿Cómo me vuelvo una persona virtuosa?

la respuesta a esto es sumamente subjetiva, sobre todo si tomamos en consideración los elementos de la alegoría de la piedra en bruto, de la cuál tenemos un artículo en el blog: «¿Qué es la “Piedra en Bruto” en la masonería?«.

Para poder realizar la labor de convertirnos en personas virtuosas, primero debemos aceptar el hecho de que esta es una labor que difícilmente concluiremos; esto, debido a la naturaleza de imperfección del hombre.

En un segundo término, debemos ser capaces de realizar un proceso de introspección para analizar cuáles son nuestros principales vicios, ya contraposición a las virtudes. Y así, podremos estar en condiciones de realizar una corrección de los mismos.

En tercer lugar y no menos importante, es pasar de la teoría a la práctica; se trata de realizar un esfuerzo por modificar nuestra forma de pensar, actuar y en general de ser; no es una transformación sencilla. De hecho, aunque se trata del elemento central del primer grado, esta transformación no se lleva a cabo de la noche a la mañana, conlleva años de esfuerzo, dedicación y sobre todo de voluntad.

Pasar de la escuadra al compás, puede ser un proceso iniciático que nos lleve toda la vida, aunque simbólicamente nos pueda llevar relativamente «poco tiempo».

¿Qué son los vicios?

Los vicios son la contra parte de las virtudes. No hablamos únicamente de los aspectos relacionados con las adicciones. Sino con una serie de conductas negativas que impactan en la forma en la que nos relacionamos con los demás; y, en general, en la forma en la que vivimos. Los vicios se transforman fácilmente en problemas difíciles de combatir si no se identifican y se combaten a tiempo.

Los seres humanos somos criaturas que por naturaleza cometemos errores y estos no están relacionados con los vicios de manera necesaria. Sin embargo, la comisión constante de esos errores sí puede estar relacionada con una conducta viciosa que no nos deja avanzar.

Por ejemplo, si constantemente tenemos que pedir disculpas por alguna falta, como llegar tarde, no estar presentable, faltar a una promesa, incumplir con un pago, etc. Entonces tenemos un vicio o varios. La labor de un masón es la de identificar estos elementos que constituyen un vicio e intentar, en la medida de sus posibilidades de corregirlo.

Ser un masón, como ves, no se trata de utilizar un mandil y decir algunas palabras raras o portar anillos masónicos por la calle con la esperanza de que nos identifiquen como miembros de la orden. Ser masón es aceptar la responsabilidad de hacerse cargo de uno mismo en la labor de transformación que demanda de nosotros la institución masónica.

¿Cómo combatir los vicios?

El combate de los vicios es una tarea que nos puede llevar años e incluso toda la vida. No siempre es suficiente con la fuerza de voluntad. En la mayoría de los casos, los vicios son conductas que están arraigadas en la forma de comportarnos. Este tipo de conductas, por supuesto, están relacionadas con aspectos negativos de nuestra vida.

Los masones no somos personas distintas a los no masones, somos bastante iguales. La diferencia estriba en que nosotros somos un poco más conscientes de nuestros deberes respecto de esta labor de auto mejora. En realidad, esto significa que deberíamos ser más exigentes con nosotros mismos respecto de lo que hacemos y lo que dejamos de hacer para combatir nuestros vicios.

Algunos vicios son más complicados de combatir que otros porque dependen enteramente del caso en concreto; por ejemplo, lo que para un hermano podría ser un vicio muy fácil de corregir, para otro podría ser una lucha que lleva haciendo durante toda su vida. Como casos conocidos tenemos la obesidad, la procrastinación, la pereza, la falta de compromiso, la impuntualidad y otros más.

Lo que nosotros recomendamos desde ‘El Blog del Masón’ es que, con ayuda de la masonería demos el paso hacia un acto de amor propio para intentar mejorar como personas. Pero, si la empresa es demasiado ambiciosa o complicada para realizarse por sí sólo; entonces es importante no descartar la búsqueda de ayuda profesional. En otras palabras, la masonería no te hará mejor persona por sí misma, te dará algunas herramientas para que, voluntariamente intentes modificar lo que tu consideres que está dañando tu vida, nada más.

¿Por qué es importante el combate de los vicios?

La razón principal por la que es importante el combate de nuestros vicios es por amor propio. Un acto de reconocer que algo no está del todo bien en nuestras vidas y que está en nuestras manos modificarlo o eliminarlo.

El masón es una persona común y corriente que tiene como misión en la vida intentar ser una mejor versión de sí mismo que la que era cuando ingresó a la orden. La tarea no es nada simple pero puiede traer enormes beneficios si ser realiza de manera adecuada. Además, la labor de mejorar como persona no tiene que realizarse en soledad. Uno de los grandes apoyos que ofrece la orden masónica es que con ayuda de tus hermanos, otras personas iguales a ti; puedes identificar estrategias para ser una mejor persona.

Eventualmente, cuando el tiempo y tu trabajo dicten que estás siendo una persona que ha obtenido los beneficios de la introspección y el desarrollo personal, la logia, tus hermanos, te premiarán con un eventual avance de grado.

De cualquier manera y aunque un pase al segundo grado llegue, la misión del perfeccionamiento no concluye. Siempre se es consiente de algún aspecto que valga la pena pulir un poco más. Y esa, es la verdadera meta de la iniciación masónica, aprender que la virtud y el vicio son elementos inherentes a las personas y que no podemos sino vivir con ellos. Pero, en la medida de nuestras posibilidades, podemos aprender a utilizar tanto nuestros elementos simbólicos como las alegorías que nos da la orden, para convertirnos en mejores seres humanos.

Consideraciones Finales sobre las virtudes en la

masonería

La masonería es una institución que nos ofrece un montón de cosas positivas. No somos unos iluminados que buscan transmitir una serie de secretos por el simple gusto de ocultarlos a los demás. Ya lo explicábamos en el artículo sobre: «El Secreto Masónico ¿Qué es?«. La masonería es una institución discreta con secretos.

De cualquier manera, nuestra institución, tiene como objetivo primordial la búsqueda del perfeccionamiento humano a partir de las enseñanzas y los principios que la misma dota. Además, la labor de un masón pasa precisamente por identificar tanto sus puntos fuertes como los débiles. Nadie llega a la masonería como una hoja en blanco, cada quién acude a las logias masónicas como si se tratara de un cuaderno lleno de anotaciones. Esas anotaciones son tanto nuestros vicios como nuestras virtudes y la labor que tenemos es la de intentar modificar lo que nos estorba, conservar lo que es positivo para nosotros; y claro, con nuestro conocimiento intentar ayudar a otros.

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Maestro Masón.

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Última actualización el 2021-10-16 at 21:40 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados

2 comentarios en «Las virtudes en la masonería»

  1. Excelente artículo RQH.•.que nos indica que debemos de ser perseverante en cambiar nuestra f ok t te la fe pensar, sentir y actuar como miembro de la orden, no para la sociedad, sino para que cada uno de nos otros nosotros vayamos puliendo nuestros vicios que tenemos y seamos mejores ser humanos y mejores hermanos.
    Os felicito por el trabajo tan detallando que os venis entregando.
    En mi Valle os tengo que preparar mi plancha y requiero por favor si voz podeis fraternalmente apoyarme con material en tema, de cuales deberían ser los pasos Perfectos de un masón tanto al interior y exterior de la LOGIA.
    Gracias de antemano y un T.A.F. desde el Oriente de Bolivia.

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