La plancha de trazar del aprendiz masón

En esta publicación analizamos el simbolismo detrás de la plancha de trazar del aprendiz masón, un elemento de instrucción masónica básica. Esperamos que sea de provecho y que arroje luz sobre este fascinante tema de interpretación y conocimientos sustanciales en la formación de un masón en construcción.

AVISO: Esta publicación está escrita por masones. Pero en este artículo no encontrarás palabras sagradas, tocamientos ni formas de reconocimiento alguno entre los masones. Puedes compartir con total tranquilidad. Al final de esta publicación encontrarás enlaces a publicaciones relacionadas con la masonería y mucho más.

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El origen de la plancha de trazar

Podemos encontrar muchas explicaciones para el uso de la plancha de trazar en el Ritual Masónico. Hay relatos acerca de masones primitivos u operativos trazando símbolos en los pisos de sus templos o en sus obras; una práctica que se sistematizó y luego embelleció para producir logros artísticos verdaderamente sobresalientes.

¿Por qué trazamos «algo»?

Desde tiempos prehistóricos, hemos intentado registrar imágenes visuales de nuestro entorno y acerca de nuestra relación con el mundo que nos rodea; imágenes con las que tanto nosotros como los demás, podamos relacionarnos. Cuando uno de nuestros antepasados prehistóricos pintaba un bisonte en la pared de su cueva, sus compañeros debieron asombrarse al ver, en la imagen, una representación de una criatura que normalmente se encuentra afuera en la caza. Y de hecho, podrían haberse asustado de él, asumiendo que tenía las mismas cualidades que el animal.

Más tarde, aprendimos a ilustrar los aspectos inmateriales de nuestra existencia, como el bien, el mal, la alegría o el miedo. Aprendimos el valor de calcar dibujos para comunicar ideas a nuestros compañeros. Tal vez un plan para una batalla o el boceto de un edificio.

A nivel espiritual, aprendimos a representar de manera comprensible imágenes tanto en escultura como en pintura que nos ayudaron a demostrar nuestra devoción al creador. Creamos imágenes sorprendentes de hombres y mujeres, santos, e incluso de Dioses, en todas las religiones. Nuestra la atención se centró en obtener acceso al paraíso y, en última instancia, a Dios mismo.

“La naturaleza simbólica de los íconos puede ayudarnos a acceder progresivamente a niveles del inconsciente; ayudando en última instancia, al mediador a experimentar un sentido místico de unidad. Con esta unidad, surge el cosmos en sus múltiples formas”.

David Fontana

La utilidad de la plancha de trazar

Cuando nuestros «antepasados ​​masónicos» decidieron adaptar los planos de las construcciones a un modelo de alegorías; como un plano para la moral, desarrollo intelectual y espiritual, las posibilidades se volvieron ilimitadas.

Una columna, se convirtió no sólo en el apoyo de un edificio, sino también en el apoyo para los esfuerzos morales, sociales y espirituales. El techo, se convirtió en un lienzo en el que representar los cielos.

Se hizo posible representar una piedra tallada representando una etapa en el propio desarrollo interior del hombre. La colocación de una piedra sobre otra se convirtió en una alegoría para la construcción de más que un templo físico; para la edificación de nuestro propio carácter y a través de eso, la construcción de un templo para y de la humanidad.

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En estos trazos, pudimos retratar otros valores divinos y espirituales. La escalera de Jacob fue representada conectando el cielo y la tierra, con la estrella resplandeciente en la cima indicando el ascenso a Dios, y la escalera misma simbolizando nuestra ascensión al paraíso.

La plancha de trazar en el Siglo XVIII

Existe evidencia de que, en el siglo XVIII, se impartía instrucción a los candidatos, no tanto en la ceremonia de Grado, sino después, en preparación para el próximo Grado.

Sin embargo, esto parece haberse quedado atrás. Esta es la única forma en que podemos explicar por qué el Candidato en el primer grado no conoce por medio de nosotros, que los tres grandes principios sobre los que se fundó la masonería son el amor fraterno, el alivio y la verdad.

De manera similar, aunque los temas del Segundo Grado son los misterios de la naturaleza y la ciencia, el Compañero Masón tiene que esperar esta revelación hasta que estudia las cuestiones que le llevan al Tercer Grado. Entonces, queda claro que nos falta algo. Por lo tanto, la plancha de trazar se utiliza para intentar llenar algunas de las características que faltan para «completar el paisaje».

El uso práctico de la plancha de trazar

La práctica de dibujar los símbolos para el estudio en Logias parece haber sido en forma de dibujos en el suelo hechos con tiza o carbón. En el siglo XVIII, varios textos masónicos fueron publicadas, uno de los cuales contiene el siguiente pasaje:

“El candidato es instruido con el Paso, o de la manera de avanzar al Venerable Maestro sobre la plancha de trazar, que en algunas Logias se parece al Gran Edificio denominado «Templo de Mosaico», y se describe con la mayor exactitud. Una vez finalizada la ceremonia, el nuevo miembro está obligado a sacar una fregona de un cubo de Agua traída para ese Propósito, y borrar el Dibujo si se hace con tiza o carbón».

En otras palabras, eran extremadamente cuidadosos de que las imágenes que dibujaban en el piso de la Logia no debían ser vistas por forasteros. Para resumir, la Francmasonería trata de traducir en símbolos y alegorías lo que las palabras por sí solas no pueden traducir.

Una imagen, nos da la idea de usar nuestra percepción para decodificar el mensaje. La plancha de trazar existe para esta finalidad, derivada de su función original de trazar «el plano del edificio», se ha convertido en un medio para que expongamos mensajes; Mensajes mediante los cuales, nos beneficiemos, no solo de la contemplación de sus significados, sino de su aplicación en nuestra vida.

El significado de la plancha de trazar del primer grado

En la apertura de una Logia, se despliega la plancha de trazar. Para un aprendiz, la razón de hacer esto, no es clara. Entonces, ¿Cuál es la función de la plancha de trazar? En primer lugar, proporciona una representación pictórica del Templo. De manera más clara, se trata de una especie de «guion gráfico».

Entonces, echemos un vistazo a la Plancha de trazar de Primer Grado y descubramos las partes que la componen. Lo más notable en primera instancia, son los tres grandes pilares que se dice, sirven de soporte a nuestras logias.

Tracing Board- 1st Degree of Masonry – Attribution-ShareAlike 2.0 Generic (CC BY-SA 2.0)

Las tres columnas: Sabiduría, Fuerza y Belleza

A estas tres columnas se les conoce como: «Sabiduría, Fuerza y ​​Belleza». Sabiduría para guiarnos en el camino que pensar, actuar y realizar; Fuerza para apoyarnos en el camino al enfrentamos con desafíos y dificultades; y Belleza para ayudarnos a reflexionar sobre las cosas buenas que hacemos y somos capaces de seguir haciendo.

Así, las tres grandes columnas de la plancha de trazar, ilustran cómo las Logias masónicas están unidas a través de estos atributos divinos. Representan además, a Salomón Rey de Israel, Hiram Rey de Tiro, e Hiram Abiff.

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Salomón Rey de Israel por su Sabiduría al asegurar que el Templo de Jerusalén fuera completado y dedicado al servicio de Dios; Hiram rey de Tiro por su fuerza en el apoyo proporcionado a Salomón con hombres y materiales hábiles; e Hiram Abiff por su habilidad para proporcionar una mano de obra magistral y Belleza en la estructura completa. Asociados además, con tres de los más célebres órdenes de arquitectura; el jónico (sabiduría), el dórico (fuerza) y el corintio (belleza).

La escalera de Jacob y el Cielo azul

Al mirar hacia arriba en un Templo Masónico, nuestros ojos se ven atraídos por lo que se conoce como la «Bóveda celeste», esta representa al cielo. Esto se indica en la plancha de trazar como el lugar hacia donde asciende la Escalera de Jacob. Para los francmasones, alude a nuestro camino de ascensión moral desde lo terrenal hasta lo sublime.

La escalera en sí tiene muchos peldaños y no debe ser confundida con la escalera de caracol del segundo grado. Los peldaños, pretenden señalarnos una serie de virtudes morales que el masón debe abrazar. Las tres virtudes principales son Fe, Esperanza y Caridad, también conocidas como virtudes teologales.

Es decir, Fe en el gran arquitecto del universo o ser Supremo; Esperanza en nuestra salvación; y la Caridad debemos tener para todos los pueblos. La escalera descansa sobre el Volumen de la Ley Sagrada, a medida que esta asciende a los Cielos.

El Volumen de la Ley Sagrada nos enseña que la Fe nos permite ascender el primer peldaño. Esta fe, crea en nosotros la esperanza en la realización de las bienaventuranzas contenidas en el mismo. Habiendo ascendido el segundo escalón, estamos capacitados para trascender al tercer paso que representa la Caridad donde, como masones, podamos cumplir nuestro propósito.

Es decir, «alcanzar la perfección». Esto se representa de manera emblemática en la plancha de trazar por siete estrellas, siendo este número fundamental en la apertura de una Logia perfecta. Aprendemos a través de nuestras vidas masónicas que sin Fe, Esperanza y Caridad, la ascensión no es posible.

El pavimento de Mosaico, la Estrella flamígera y el Borde dentado

En nuestras Ceremonias, nos encontramos en un templo masónico que contiene adornos, muebles y joyas. Todo estos elementos, se ilustran en la plancha de trazar. Los adornos de la Logia son: el pavimento de Mosaico, la Estrella flamígera y el Borde dentado. El pavimento de Mosaico es el hermoso piso de la logia. El el pavimento blanco y negro simboliza la oscuridad y la luz, las alegrías y tristezas de nuestra accidentada existencia; quizás aún el bien y el mal en el hombre, la dualidad.

La estrella flamígera (a veces referida como la ‘Gloria’) representa al Sol que ilumina la tierra y proporciona bendiciones a la humanidad. El borde dentado, se refiere a los planetas -en una de sus múltiples acepciones-. El mobiliario de la Logia consiste en: el Volumen de la Ley Sagrada, la Escuadra y el Compás, también conocidos como las tres grandes luces de la masonería.

Las tres grandes luces de la masonería

El El volumen de la Ley Sagrada tiene por objeto ayudarnos a comprender mejor lo que el Gran Arquitecto del Universo espera de nosotros. No sorprende, por lo tanto, que se le dé tanta relevancia durante el juramento masónico. El propósito de la Escuadra y el Compás unidos, nos recuerda regular nuestras vidas y acciones; para que tengamos un impacto beneficioso en nuestras comunidades.

Las joyas de la logia

Las Joyas de la Logia consisten en tres Joyas Móviles y tres Inmóviles. Las Joyas Móviles son: la escuadra, el nivel y la plomada. Sus usos para los masones operativos son evidentes. La escuadra, nos enseña la moralidad, el Nivel la igualdad, y la Plomada, la justicia y rectitud que deben reinar en nuestra vida y acciones. Se llaman «móviles» porque se usan en los collares del Venerable Maestro y sus Vigilantes. Se transfieren cada año a sus sucesores en la Ceremonia de Instalación.

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Las Joyas Inamovibles comprenden la plancha de trazar, la piedra en bruto y la piedra cúbica. Nos referimos a ellos como «inmóviles», porque tienen un lugar fijo en la Logia para que los hermanos puedan recordar siempre su significado moral.

El uso de la plancha de trazar

En su sentido operativo, la plancha de trazar, es utilizada por el Maestro de una obra para compartir sus designios con los hermanos, para que las estructuras se desarrollen con regularidad y propiedad.

Es justo considerar el Volumen de la Ley como la «plancha de trazar espiritual» en que se establecen Ley Divina y las prerrogativas morales. El la piedra en bruto representa al hombre con mucho que aprender. A través del cuidado y la atención, su mente se cultiva, para que se convierta en una persona productiva para la sociedad. Se trata de una metamorfosis de Áspero a Suave, lograda a través de una vida bien empleada en la virtud; en esencia, convertirse en una buena persona.

El dispositivo conocido como Lewis

En la plancha de trazar y cerca del pedestal del Primer Vigilante hay un dispositivo del que está suspendida una piedra. El dispositivo, conocido es como «Lewis». Se trata de una abrazadera de hierro con forma de dovela invertida o un par de cuñas.

Se inserta en un agujero especial preparado en la parte superior de un trozo de piedra, y cuando es combinado con un soporte y poleas, el Mason operativo es capaz de levantar, mover y colocar estas piedras adecuadamente.

El «Lewis» Ilustra la combinación la fuerza de los masones que trabajan hacia un objetivo de apoyo mutuo. El término «Lewis» también hace referencia al «hijo de un masón». Como Lewis, su deber sería llevar la carga de sus padres ancianos.

Las virtudes cardinales

En las esquinas de la plancha de trazar, pueden apreciarse cuatro borlas. A veces, estas borlas son replicadas dentro de la alfombra de una Logia o incluso recreadas y colgadas en las cuatro esquinas de algunos templos masónicos. Estos están destinados a recordarnos las cuatro virtudes cardinales virtudes, a saber: Templanza, Fortaleza, Prudencia y Justicia.

Las virtudes eran practicadas constantemente por la mayoría de nuestros antiguos hermanos. Por lo tanto, la plancha de trazar, nos recuerda que cuando la Logia está abierta, se convierte en una obra verdaderamente espiritual.

Consideraciones Finales sobre la plancha de trazar

No cabe duda que la plancha de trazar es un elemento fundamental para conocer los secretos que tiene para ofrecernos la francmasonería. Se trata de una fórmula gráfica ideal para interiorizar los misterios de la francmasonería y para transmitirlos de generación en generación.

Independientemente del ritual que se trate y de las formas en que este se presente, queda clara una realidad; el primer grado, es la piedra fundamental sobre la que deberá erigirse el templo de la sabiduría y la virtud.

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Maestro Masón.

5 comentarios en «La plancha de trazar del aprendiz masón»

  1. Excelente Documento. Nos ha servido como parte de la Instrucción a los QQ:. HH:. AAprend:. de nuestra Resp:. Log:. Tomás Cipriano de Mosquera Nro. 9 del Valle de Colombia – Or:. de Bogotá D.C.

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