La leyenda de Hiram Abiff en la Masonería

En la publicación de hoy, analizamos a uno de los personajes centrales de la historia masónica contemporánea. Se trata de uno de los personajes centrales de las principales tramas masónicas que retratan la mayoría de los ritos masónicos del siglo XVIII. Estamos hablando, ni más ni menos que del legendario «Gran Maestro» Hiram Abiff.

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El Origen del Tercer Grado de la Masonería

Es mucho más fácil decir lo que no sabemos sobre el Tercer Grado en Masonería que ser precisos sobre cómo llegó a ser lo que conocemos hoy. Sabemos que la Masonería Operativa tenía sólo dos Grados por los cuales un hombre podría convertirse en miembro de los antiguos gremios masónicos.

Estos eran los grados de Aprendiz y Artesano. Un joven, era aprendiz hasta aprender las habilidades y las artes -conocidas en la Edad Media como «misterios»- y estaría obligado por juramento a servir a su Maestro y no renunciar a su oficio. Unos siete años más tarde, habiendo aprendido el oficio, sería admitido como «compañero del oficio».

Una vez más, estaría obligado por juramento a apoyar y defender a sus compañeros del gremio. Gran parte del lenguaje y la ceremonia de estos grados habrían derivado de la práctica diaria y lenguaje de señas utilizado por los masones de la época. Con el tiempo, el juramento ceremonial se hizo cada vez más ritualizado y estilizado.

La reestructuración de los tres grados simbólicos

En algún punto después del siglo XVI, los masones no operativos habían superado en número a los masones operativos y la antigua estructura se había convertido en una organización social para «hombres educados». Gran parte del material que tenemos ahora en nuestro sistema de tres grados, tiene su origen en la estructura anterior de dos grados, pero desde entonces se ha dividido, agregado y reordenado.

Por lo tanto, se piensa que los «Cinco Puntos del Compañerismo» o los «Cinco Puntos de Perfección», cuyo propio nombre recuerda al Grado de Compañero, formaban parte del «antiguo» segundo grado. Siendo a la vez, «mano con mano, pie con pie, rodilla con rodilla, pecho con pecho y oreja con oreja», esta era la manera para comunicar la palabra entre los Compañeros. Pero en aquellos días no había Tercer Grado. Entonces, inevitablemente, surgen preguntas sobre quién creó este Grado, y cuándo se creó.

En realidad, nadie sabe quién, dónde y cuándo. Algunos argumentan que el Grado surgió en la Masonería Escocesa y luego se extendió a Inglaterra, otros argumentan exactamente lo contrario. Lo que sí parece cierto, es que el Grado comenzó a practicarse desde fines de la década de 1720; porque aparece en una publicación no autorizada del ritual masónico de 1730. También se sabe que un aristócrata, el duque de Lorena, estuvo en una Logia «ocasional» en Houghton Hall en Norfolk en 1731, cuando fue elevado al rango de Maestro Masón en presencia de muchos caballeros notables. Tal evento no hubiera tenido lugar si el Tercer Grado no hubiera estado bien establecido para entonces.

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¿Por qué existe el tercer Grado?

Podríamos estar más seguros si preguntamos «por qué» existe el tercer grado y qué significa. Para empezar, debemos remontarnos a los primeros años del siglo XVIII. Había un número de Logias de lo que podemos llamar «caballeros masones» particularmente en Londres. Se trató de hombres de ciencia y de influencia dentro de las profesiones de la época; especialmente dentro de los magisterios.

Muchos de estos hombres también estuvieron conectados con la Royal Society de Londres y llevaban el título: «FRS» (Fellow of the Royal Society). Los expertos masónicos actuales argumentan que fue entre estos hombres que la idea de la creación de una Gran Logia se desarrolló; y con ella, la formación de la «Gran Logia de Westminster». Pronto
se adjudicarían el título de «Primera Gran Logia de Inglaterra«. La fecha tradicional de este suceso es aceptada en 1717; aunque eso, también está abierto a discusión.

Hiram Abiff en el Libro de las Constituciones

Estos impulsores del concepto «Gran Logia» también fueron capaces de atraer el patrocinio aristocrático para su sistema; y ​​así, aseguraron aceptabilidad social y prestigio entre las clases gobernantes de la época. A partir de entonces, el ritmo de cambio dentro de la Masonería aumentó rápidamente y en 1723 una serie de «Constituciones» basadas en los «viejos cargos» o «Landmarks» de los días operativos fue creada.

Aún así, ese primer «Libro de las Constituciones» no contenía ninguna mención del Tercer Grado. Aunque la Masonería y el concepto de «Gran Logia» fueron establecidos. En la década de 1720 en muchos sentidos, la masonería era una organización incipiente. Necesitaba una base filosófica e histórica «de leyenda» para respaldar sus afirmaciones de importancia y conveniencia como una sociedad a la cual valía la pena pertenecer.

Ahora bien, dado que los creadores fueron hombres de ciencia y conocimiento, que suscribieron el argumento científico; el modelo de su pensamiento fue lo que concibieron como el edificio perfecto del mundo, uno en el que la voluntad y la sabiduría del Creador fueran reveladas.

Ese edificio era el Templo del Rey Salomón. En la leyenda tradicional, el rey Salomón proporcionó la fuerza de voluntad para la construcción del templo, pero necesitaba un Arquitecto. De hecho, necesitaba al «Príncipe de los Arquitectos» para crearlo, aquí entra Hiram Abiff. Nuestro «Hiram» se basa seguramente en «Huram» o «Huram Abi» -que podría significar «Huram mi padre»-, un hombre mencionado en las Escrituras Hebreas. Se decía que Hiram provenía de la tribu de Neftalí, descendiente de una viuda cuyo marido era un experto en bronce y que provenía de Tiro (I Reyes 7:13-14).

Las primeras nociones de la leyenda

Según la leyenda, Hiram Abiff fue enviado por Hiram, rey de Tiro, al rey Salomón, como hombre experto en trabajar oro, plata, bronce, hierro, piedra y maderas, colores y tintes y lino fino; alguien que podría idear cualquier plan (II Crónicas 2:13-14). En el libro de las Constituciones de 1723 se argumentaba que «A’ biff» era un apellido; por lo que, sabemos que para esos años, ya era un personaje conocido en la masonería; aunque no en la medida en que su fama creció más tarde, junto con la noción del Templo, convirtiéndose en el centro de la identidad de la masonería.

Además, en la lista de Logias de Pine de 1725, el frontispicio muestra a Hiram Abiff sosteniendo una escuadra y mostrando un plano del Templo del rey Salomón. Entonces, podemos pensar que dentro de ese brevísimo espacio de tiempo -entre 1700 y 1725-, Hiram Abiff surgió como figura central en el simbolismo masónico.

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La importancia de Hiram Abiff

La leyenda de Hiram, tal y como se desarrolló en los primeros años del siglo XVIII, le dio a la Francmasonería una «identidad» de gran antigüedad y un carácter dramático muy intenso. Incluso mayor al que alcanzó durante la época de los dos Grados. De hecho, hay un argumento presentado por algunos estudiantes de Historia Masónica de que la Ceremonia del Tercer Grado como la conocemos, se basó en un antiguo Misterio que puede remontarse a la época medieval. Y es ciertamente el caso de que algunos signos utilizados en el Grado, reflejan técnicas escénicas y la tecnología de la época medieval.

Así, el «Signo del Horror» es un estilizado gesto que habría sido básico para cualquier actor de la época, y se puede ver en grabados contemporáneos de producciones escénicas de la edad media. Del mismo modo, el «Signo de dolor y angustia» como ahora se dice en Estados Unidos, refleja la forma en que los barcos de vela indicaban que estaban en problemas bajando sus mástiles. Todos estos elementos, se colocaron sobre material que anteriormente estaba en el «viejo» segundo grado. Aspectos, como los ‘Cinco Puntos del Compañerismo’.

Hiram Abiff como Héroe

Pero entonces, ¿por qué hay tanto énfasis en Hiram Abiff? Sencillamente, es el héroe de la masonería. En la Ceremonia de Tercer Grado, resulta que Hiram era un hombre intensamente leal a su Rey. Esto sirvió para reforzar la importancia de ser patriótico y partidario de la Casa Real -de Hannover-. Aquí vale la pena recordar que la casa de Hannover, tuvo como rival a la antigua Casa de los Estuardo, que mantuvo su reclamo hacia el trono británico a lo largo del siglo XVIII.

Hiram, también es retratado como fiel hasta la muerte y alguien de total honestidad e integridad de carácter. Este hombre es verdaderamente un modelo, porque combina gran conocimiento técnico con un coraje moral sobresaliente. Hiram Abiff es un ejemplo de cómo vivir siendo respetado y morir con honor. Así, cada candidato al Tercer Grado es impresionado por representarlo, sobre todo durante la prueba final.

La voluntad de Hiram de morir para defender lo que él consideraba un encargo sagrado puede no ser el destino que muchos de nosotros tengamos que compartir alguna vez. De cualquier modo, la Ceremonia nos recuerda que el alto código moral al que nos adherimos, puede llevarnos a hacer sacrificios para mantener nuestra integridad.

La construcción del Templo del Rey Salomón

Cuando el rey Salomón, rey de Israel, emprendió la construcción del templo de Jerusalén, envió a Hiram, rey de Tiro por hombres y materiales a cambio de maíz, vino y aceite. El rey Hiram envió árboles de cedro a Salomón, cortados de los bosques del Líbano y un experto metalúrgico.

1 Reyes (Capítulo 7) y 2 Crónicas (Capítulo 2)

Gran parte de la Leyenda de Hiram proviene de la Biblia. Sin embargo, la historia del Tercer Grado conocido por los masones tiene un desarrollo trágicamente diferente. Hiram que se apellida Abiff, un simple nombre hebreo para referirse a «padre». En las familias judías modernas se le llama ‘Aba’; un término de respeto. Sabemos que Hiram trabajó para el rey Salomón en Jerusalén, realizó los adornos de metal para el Templo y posiblemente era parte del «Equipo Directivo», actuando como Maestro Arquitecto de Obras y Superintendente.

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Se sabe que se emplearon 85.000 trabajadores en la construcción del Templo, que tardó unos siete años en completarse. Como parte de un esquema de incentivos, a los trabajadores que trabajaron fielmente en el proyecto, se les puede haber prometido ascenso a «Maestro Constructor»; una posición privilegiada con acceso a todos los secretos de la obra.

Sin embargo, al no estar organizados como un sindicato moderno, algunos pudieron tener la costumbre de emplear métodos más toscos, recurrir a la acción directa, y hasta a la violencia. Por lo tanto, según la leyenda, conspiraron para obtener los secretos y privilegios de un Maestro Constructor, mediante el uso de la fuerza si era necesario.

La leyenda de Hiram Abiff

A pesar de las violentas amenazas físicas, Hiram se negó a ceder a sus demandas. Él sin duda, les recordó que tenían la obligación de servir al rey Salomón y de trabajar al servicio de Dios; para que, eventualmente cosecharan la justa recompensa por sus trabajos. Tres de los trabajadores más decididos, un grupo despiadado y brutal, conspiraron para atacar al Maestro Hiram. Y, si era necesario, para sacarle los secretos a golpes.

Hiram Abiff es un personaje de principios y coraje sobresalientes, por lo que se negó a ceder a sus demandas. Sin dudarlo, lo mataron en el Templo inacabado. Eso esencialmente, es la Leyenda de Hiram Abiff. Este se ha convertido en uno de los dramas rituales más impresionantes, transmitiendo el mensaje del «Bien triunfando sobre el mal«.

Se trata de la historia tradicional del Tercer Grado y es de vital importancia. Sin embargo, para desilusión de muchos, la tragedia de Hiram no se encuentra en la Biblia. De hecho, hay poca referencia a Hiram en el Antiguo Testamento, y la historia de su asesinato no está corroborada ni en Reyes, ni en Crónicas.

Por el contrario, la biblia dice:

«…Y terminó Hiram la obra que había de hacer para el rey Salomón para la casa de Dios».

2 Crónicas 4:11

Consideraciones Finales

Es un error considerar la Leyenda Hirámica como una historia real, ya que es puramente alegórica. La dramatización simbólica de Hiram Abiff pretende recordarnos al alma humana. El trabajo de Hiram es el de un símbolo de resistencia y espíritu; sus enemigos, pueden representar nuestros propios deseos, pasiones y fracasos.

Esta es la verdadera importancia de la «Leyenda de Hiram», que incita a los masones a servir a la verdad al mantener firmes sus aspiraciones más nobles. Incluso hasta su aparente derrota en la muerte, de la cual puedan elevarse nuestros ideales masónicos y la inmortalidad del alma.

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Maestro Masón.

1 comentario en «La leyenda de Hiram Abiff en la Masonería»

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