La Exaltación Masónica

Llegado el momento, todo masón se aproxima a los conocimientos que encierra el grado de Maestro Masón. En el artículo de hoy, analizamos uno de los momentos más importantes y espectaculares que tiene para ofrecer la masonería: La exaltación al grado de maestro masón.

AVISO: Esta publicación está escrita por masones. Pero en este artículo no encontrarás palabras sagradas, tocamientos ni formas de reconocimiento alguno entre los masones. Puedes compartir con total tranquilidad. Al final de esta publicación encontrarás enlaces a publicaciones relacionadas con la masonería y mucho más.

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¿Qué es la exaltación masónica?

Uno de los momentos más importantes en la carrera de todo masón es justamente el acceso al tercer grado, al grado de Maestro Masón. Durante cientos de años, masones de todo el mundo han celebrado esta ceremonia con total solemnidad con el objetivo de imbuir a los recipiendarios de los conocimientos que tiene este maravilloso grado.

La exaltación masónica es, por excelencia, una de las ceremonias más completas que existe en el mundo masónico. Esta contiene un conjunto de enseñanzas que difícilmente se comprenderían si no fuera por el «brillo propio» que tiene este ritual. Históricamente, se trata de uno de los rituales con menos alteraciones que existe. De hecho, el ritual y la llamada «leyenda del tercer grado» son aspectos considerados como «inalterables». En este sentido, masones de todo el mundo realizan el mismo procedimiento ritual para conferir este grado tan sublime.

A pesar de que la tradición indica que el ritual y la leyenda del tercer grado son inalterables, existen algunas sutiles diferencias respecto de los sistemas masónicos para dar coherencia al sistema mismo. Sin embargo, la gran mayoría de los elementos que contiene el ritual de tercer grado se mantiene, en esencia, puro.

Es importante mencionar que tanto el tercer grado como los grados que lo complementen, son parte de una formación constante; y que, por ningún motivo, pueden considerarse «el final del viaje». Por el contrario, una vez llegados a este punto, se abre para el masón, una gigantesca ventana de oportunidades para su crecimiento dentro de la institución masónica; tal y como lo mencionamos en el artículo Carta a un Maestro Masón ¿El final?.

¿Exaltación o Elevación?

Los términos y las expresiones dentro de la masonería son, por lo menos, criticables. Es útil recordarle al lector de habla hispana, que la masonería surge como institución en un ambiente angloparlante, por lo que la mayor parte de las expresiones que usamos en la institución, provienen de ese idioma.

Dentro de la masonería de habla inglesa, el término utilizado para referirse a la ceremonia del tercer grado, es «Raising» (levantamiento o elevación). Lo anterior como una clara referencia al momento crítico de la ceremonia del tercer grado. A pesar de esta traducción de manera un tanto literal, la costumbre en los países de habla hispana ha sido la de llamar a esta ceremonia «exaltación». Y claro, no es nuestro trabajo mencionar si una u otra expresión está bien o mal, pues finalmente se trata de una costumbre completamente arraigada que es identificadora de una ceremonia en concreto que sería imposible modificar.

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Lo cierto, es que la masonería de habla inglesa sí hace uso de la palabra «Exaltation» pero con una connotación diferente. Para este tipo de masonería, la exaltación se lleva a cabo únicamente a un Maestro Masón que será admitido en un Capítulo de Masones del Real Arco. En otras palabras, que un Maestro Masón no es considerado como «exaltado» hasta que conoce los secretos que resguarda un Masón del Real Arco. Esto tiene sentido, pues quienes poseen dicho grado sabrán identificar que la famosa leyenda del tercer grado, no cobra sentido sino hasta habiendo recibido ya, aquellos misterios que envuelve el Real Arco.

El grado de Maestro Masón

El grado de Maestro Masón es, quizá, el más importante de todos los que ofrece la masonería. Se trata del máximo grado al que puede aspirar un masón dentro de una logia simbólica o «de gremio». Este grado, históricamente, es relacionado con la adquisición de las facultades, derechos y obligaciones plenas de un masón. En otras palabras, que sin este grado masónico, un masón no puede considerarse completo.

La masonería contemporánea considera a los Maestros Masones como el pináculo de la formación que puede ofrecer una logia. Es el Maestro Masón, el que puede acceder a las sesiones de cualquier asamblea o tenida masónica, pues conoce todos los elementos de reconocimiento.

La explicación del grado de Maestro Masón está llena de variantes y de elementos que han «aderezado» -por decirlo de alguna manera- al propio grado. Desde interpretaciones bíblicas por la estrecha relación que este guarda con la construcción del templo de Salomón, hasta aspectos astronómicos. Sea cual sea la fuente que se consulte, no se puede negar que el contenido simbólico y sobre todo la enseñanza moral que ofrece el grado es vital para todo masón.

La comprensión de que la muerte no es, sino un elemento condicional de la vida y que, al término de esta, nos espera una promesa, la inmortalidad del alma. Este último pero importante aspecto ha sido tema de debate entre hermanos masones de todo el mundo, pues dependiendo del tipo de masonería que se practique, puede adoptarse una versión más o menos espiritual. Hay vertientes que se inclinan más, por ejemplo, por la inmortalidad de la idea. Finalmente, sea cual sea el significado que se intente dar a este grado, masones de todo el mundo nos seguimos sintiendo cautivados por la famosa leyenda del tercer grado.

La leyenda del tercer grado

La leyenda del tercer grado no siempre ha sido la que conocemos. Desde épocas previas a la formación de la Gran Logia de Londres, diferentes corrientes masónicas habían propuesto distintas leyendas iniciáticas que le dieran fundamento a lo que entonces eran los grados de aprendiz y maestro.

Aquí vale la pena hacer una especificación, pues el grado de compañero es considerado el más nuevo de los tres grados simbólicos; siendo producto de la fragmentación de los dos grados existentes para favorecer a la dinámica y la didáctica que exigía la masonería misma.

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Durante estas épocas de evolución masónica del siglo XVI, las leyendas que le dieron fundamento a la organización fluctuaron desde las relacionadas con Vulcano, la famosa «Viuda» o el momento del diluvio universal. Aún hoy, es posible encontrar vestigios de estas leyendas iniciáticas en grados como el Marinero del Arca Real y otros.

Lo cierto, es que independientemente del camino evolutivo que tuvo la leyenda del tercer grado, llega hasta nuestros días una historia con aceptación plena en el mundo masónico. Se trata de la leyenda de Hiram Abiff, el maestro constructor.

¿Quién es Hiram Abiff?

La leyenda del tercer grado protagonizada por el Maestro constructor Hiram Abiff, es una de las historias más difundidas y representadas dentro del mundo masónico. Además, en buena medida, es la responsable de la creación de diversos grados posteriores. Incluso ha servido como punto de partida para la creación de ritos completos, como el York o el Escocés.

Entonces surgen algunas interrogantes al rededor de esta figura: ¿Quién es Hiram Abiff? ¿Existió en realidad? La respuesta es variada y necesita, como todo en la masonería, de un matiz. Y es que, vale la pena entender una cuestión: Todas las ceremonias masónicas son, como su nombre lo indica, leyendas iniciáticas.

Esto quiere decir que no podemos utilizar estas leyendas como punto de referencia histórica incuestionable. De hecho, la masonería misma hace referencia a aspectos evidentemente fantásticos para representar sus dramas; y claro, la exaltación masónica no es la excepción.

Entonces, la historia de Hiram y la interacción que este pudiera haber tenido con Salomón o con Hiram de Tiro, seguramente no es la que nuestras liturgias indican. A pesar de esto, no podemos decir tajantemente que Hiram es un producto de la imaginación de masones muy creativos del siglo XVI y XVII. De hecho, la figura de Hiram como un experto en el dominio del metal, se menciona en la propia biblia:

Yo, pues, te he enviado un hombre hábil y entendido, Hiram-Abi (hijo de una mujer de las hijas de Dan, mas su padre fue de Tiro), el cual sabe trabajar en oro, plata, bronce y hierro, en piedra y en madera, en púrpura y en azul, en lino y en carmesí.

Asimismo, sabe esculpir toda clase de figuras, y sacar toda forma de diseño que se le pida, con tus hombres peritos, y con los de mi señor David, tu padre.

2 Crónicas 2:13-14 – Reina-Valera 1960.

Las responsabilidades de un Maestro Masón

El hermano que ha accedido al tercer grado de la masonería es uno que ha, de cierta manera, «abrazado» la idea de que será masón durante toda su vida. Idealmente, se trata de un hermano que está convencido de que las enseñanzas y los principios de nuestra orden son una guía y una forma de vida que vale la pena adoptar.

Con la llegada de la exaltación al grado de maestro masón, también llegan algunas responsabilidades que vale la pena tener bien claras. Y es que, la mayoría de los hermanos que logran alcanzar este objetivo, han pasado varios años en las filas de la institución a la espera de ser considerados aptos para esta nueva etapa. Así, los maestros «nuevos» no suelen tener presente la responsabilidad que implica ser un Maestro de su logia y más aún, ser un Maestro Masón en el mundo.

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De cualquier manera, nosotros queremos dar algunas recomendaciones sobre las responsabilidades que implica la Maestría dentro de la masonería. Tales como:

  • Aprender a ser ejemplo para otros hermanos.
  • Entender que no lo sabemos todo.
  • Aceptar consejos y aprendizaje incluso de parte de hermanos con menos experiencia.
  • Comprender que se espera mucho de nosotros.
  • Buscar estar a la altura del reto.
  • Lograr alcanzar un nivel aceptable en el quehacer masónico.
  • Aprender a enseñar a otros hermanos.

¿Qué sigue después de la exaltación masónica?

Aunque el tercer grado de la masonería es considerado por la doctrina como el grado más alto de la masonería, debemos tener presente algunas particularidades. Los masones tenemos acceso a un gran número de contenidos. Sobre todo por el hecho de que, a partir de este momento, toda la masonería nos es propia.

Entonces ¿Qué sigue después de la exaltación? Existen muchos pasos viables a partir del tercer grado. Desde seguir adquiriendo conocimientos a partir del ingreso a un rito, hasta continuar la carrera masónica únicamente con el grado de Maestro.

Cualquiera que sea el camino que se busque, lo cierto es que el fin último, debe ser el mismo: hacer progresar a la institución. Es responsabilidad de los maestros masones, contribuir a diseminar la luz de la masonería en el mundo compartiendo las enseñanzas y los principios de la institución.

Finalmente, todos los miembros de la masonería tienen una intención, el crecimiento y el perfeccionamiento personal y colectivo, se trata de hacer crecer nuestra organización, aumentar nuestro conocimiento y contribuir a mejorar nuestro entorno y eso, es labor propia de los maestros masones.

Consideraciones Finales

Llegados a este punto, es justo mencionar que la exaltación al tercer grado constituye uno de los pasos más importantes en la carrera masónica. Es, sin lugar a dudas, el momento crucial en el desarrollo de aquellos que desean convertirse en miembros relevantes de la institución apoyando a su logia desde las posiciones de gobierno.

Los maestros somos personas comunes, pero con un sentido de pertenencia respecto de nuestra logia y de la institución masónica; un sentido que es significativamente mayor que el resto de nuestros hermanos de otros grados. Los maestros masones sabemos, que sin importar lo que pueda ocurrir, nuestro legado y nuestra huella por este mundo, está dada.

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Maestro Masón.

1 comentario en «La Exaltación Masónica»

  1. Como he dicho otras veces, no soy masón, aunque me interesa sobremanera la máxima de hermandad por encima de todo creencia y posición. Sus artículos son especiales y esclarecedores. Un abrazo fraterno

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