El Número 5 en la Masonería

Uno de los artículos que más se nos han solicitado, el número 5. Este elemento de vital relevancia para quienes comienzan su educación en el segundo grado de la masonería y que, como todo en la institución, requiere ser matizado. En esta publicación analizamos todo lo referente al número 5 en la masonería. Un aspecto escencial en la formación del compañero masón.

AVISO: Esta publicación está escrita por masones. Pero en este artículo no encontrarás palabras sagradas, tocamientos ni formas de reconocimiento alguno entre los masones. Puedes compartir con total tranquilidad. Al final de esta publicación encontrarás enlaces a publicaciones relacionadas con la masonería y mucho más.

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Antes de comenzar con el análisis del número 5 en la masonería, conviene recordar que los números, desde un punto de vista general, son representaciones gráficas de elementos contables. Y que, en todo caso representan, como cualquier otro símbolo, un contenido diverso además de aquel para el que fueron pensados originalmente.

De este modo, tanto el número 5 como cualquier otro número dentro de la masonería son representaciones simbólicas de más de un conocimiento. Casi todos los saberes que enseña la masonería tienen esta cualidad; por ejemplo, en el caso de las herramientas de construcción utilizadas en la masonería. Estos casos son muy efectivos para explicar que dentro de la masonería, un martillo no siempre es lo que parece y su utilidad no siempre es la que uno puede creer que tiene.

El número 5 y el compañero masón

El segundo grado de la masonería o también conocido como grado de compañero, es uno de los tres grados denominados «simbólicos», «azules» o «del gremio». El segundo grado tiene como fundamento inicial que el iniciado avance de los conocimientos adquiridos respecto de la moral en el primer grado hasta el aprendizaje de nuesvos saberes relacionados con el conocimiento.

Si bien muchos de los saberes a los que se aspira tenga el compañero masón ya están superados, el objetivo no sólo es ese. La invitación es mucho más amplia. Pues el compañero ahora, sabe que uno de los objetivos últimos de su estancia en la agrupación masónica es la adquisición del conocimiento y la profundización de estos saberes en la medida que él lo desee.

En este sentido, vamos a analizar los contenidos alegóricos que nos presenta el segundo grado para comenzar a desmenuzar lo que tiene para ofrecernos tanto el grado como el número 5, tan representativo de este.

Simbolismo del grado de compañero masón

Primero que nada vale la pena comenzar por estudiar la ubicación simbólica en la que se encuentra el compañero masón. Dependiendo del ritual que se utilice de referencia, la ubicación podría centrarse en la llamada «cámara del medio» en los rituales de segundo grado del Antiguo Gremio; o en la antesala de esta área en los rituales de corte «escocés». Cualquiera que sea el ritual que se elija tomar como punto de partida; casi todos los elementos simbólicos del grado encuentran cierta similitud en un punto fundamental, el número 5.

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Si comprendemos que la repetición de un número dentro de un grado masónico es una constante, podemos identificar fácilmente algunos elementos simbólicos y la fórmula para memorizarlos. Por ejemplo, en el grado anterior, los símbolos y las alegorías tenían completa correlación con el número 3. Así, en el grado de compañero, el número 5 es indicador de casi todos los contenidos del grado.

Las representaciones del número 5 en el grado de compañero

Los elementos simbólicos del grado de compañero que están representados por el número 5 son:

  • Los órdenes de arquitectura: Dórico, Jónico, Corintio + Toscano y Compuesto.
  • La estrella de 5 puntas.
  • Los cinco sentidos: vista, tacto, olfato, gusto y oído.
  • Las virtudes: inteligencia, prudencia, valor, rectitud y filantropía.
  • El tramo de 5 peldaños en la escalera de caracol.
  • La referencia al número necesario para abrir una logia justa: cinco maestros.
  • La edad del compañero masón.
  • Otras referencias.

Independientemente de todas las posibles referencias que encontramos dentro del segundo grado para identificarse con el número 5; es importante recordar que los números y su doctrina no se deben seguir a rajatabla.

Lo anterior es importante recordarlo si no se quiere caer en los excesos o en los absurdos, pues eso nos aleja de la masonería y nos lleva por senderos poco claros, algo de lo que muchos masones adolecen, lamentablemente.

Las 5 gradas del compañero masón

Como lo presentabamos en nuestra publicación: La escalera de caracol masónica, esta representación simbólica tiene un tramo de cinco peldaños que tiene distintas significaciones dependiendo del sistema ritualístico que se tome como referencia. En este sentido, vale la pena recordar:

En el segundo tramo de la escalera de caracol, el representativo del número cinco, número del grado, se le dota el significado relacionado con los cinco sentidos -Vista, Oído, Olfato, Gusto y Tacto- y los cinco órdenes de arquitectura; estos son: Dórico, Jónico, Corintio, Toscano y Compuesto.

Un detalle particular de la ceremonia del pase de grado -nombre que se le da al aumento de salario– es que se hace un «ascenso» físico. En este ritual, el candidato realiza un viaje real tendiente a subir peldaños existentes.

Esta escena no se suele realizar en todas las logias y depende siempre de las condiciones del espacio y la infraestructura del taller. Sin embargo, como un elemento mínimo, se suelen colocar pancartas en el suelo que indican el ascenso de cada peldaño en la escalera de caracol masónica.

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También conviene recordar que el segundo tramo o el tramo de las virtudes del compañero es el punto culminante de las ceremonias de aumento de salario en los rituales de corte escocés en México. En estos rituales no se concluye el trayecto mencionado en los rituales americanos. Por su parte, se indica al candidato que es hasta el segundo tramo de la escalera a donde puede aspirar en el momento.

El número 5 en lo espiritual

Aunque el número 5 ha sido catalogado dentro de la francmasonería como el número del compañero, esta no ha sido su única atribución a lo largo de la historia. Desde tiempos ancestrales, los números han sido considerados como elementos tanto simbólicos como esotéricos. Resulta interesante entonces, analizar lo que las diferentes culturas han entendido respecto del número 5.

El primer punto de análisis, por supuesto nos lleva al elemento de la geometría, en donde el número cinco representa no sólo a las figuras como las estrellas de cinco puntas. Sino que, parte de figuras como el pentágono para analizar lo que ocurre con sus intersecciones formando lineas concéntricas que llevan al triángulo como figura fundamental. El elemento del triángulo, como se ha estudiado en el primer grado, tiene un significado relacionado con la deidad y con el yo. De esta manera, el pentágono como figura compuesta de estos elementos básicos, representa la unidad del todo, del yo y del universo.

Finalmente, no podemos dejar de mencionar que para aquellos estudiosos de la numerología, una ciencia que algunos más debaten, el cinco es representativo de cambios. La transformación marcada por el número 5 es una de las máximas dentro del estudio esotérico; no por nada la manifestación gráfica del cinco puede ser tanto el propio pentágono como el pentagrama mismo. Algo que nos lleva a pensar sobre manifestaciones de carácter negativo que en este artículo no vamos a abordar, por supuesto.

Los 5 años según pitágoras

Por ejemplo, tenemos la edad simbólica del compañero masón, un elemento central del estudio del grado y por supuesto, del número 5. La edad del compañero, representativa de los años necesarios de aprendizaje que debía permanecer en silencio el iniciado según pitágoras.

Según Pitágoras, era crucial que aquel candidato que aspiraba a convertirse en un maestro (en cualquier arte) debía pasar por lo menos cinco años en silencio contemplativo y reflexivo. Esto, en un sentido más práctico, significa que no es suficiente con guardar silencio o no hablar; sino que se debe utilizar ese silencio como punto de partida para aprender.

Para pitágoras quedaba clara la importancia que tenía el silencio dentro de la formación de un discípulo. En términos generales, Pitágoras partía de la fórmula «Escucha y serás sabio. El comienzo de la auténtica sabiduría es parte del silencio». En este sentido, Pitágoras consideraba que esos años de formación silenciosa no sólo brindaban al iniciado una formación académica o clásica, sino que le preparaban en lo espiritual y mental dando las herramientas necesarias para una vida en sabiduría.

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Si trasladamos estos conocimientos a la masonería. En donde, como hemos dicho todo es simbólico, llegamos a la pregunta: «¿Son necesarios los 5 años antes de ser Maestro Masón?» La respuesta es no. Dentro de la masonería, el peor camino que se puede emplear es el de seguir literalmente los símbolos.

El número 5 y la edad del compañero son una invitación para prepararnos, como aquellos discípulos de antaño en el terreno de las artes, las ciencias y el conocimiento. Adicionalmente, para, en silencio apoyar a los maestros en el desempeño de sus funciones. Esto último nos pondrá en la posición de aspirar a ser maestros sabios y no necios con el grado de maestro.

Consideraciones Finales del número 5 en la masonería

La masonería del segundo grado es una invitación para adentrarse a un mundo de conocimiento e investigación. Es cierto, no podemos quedarnos estancados en conocimientos superados como el trivium y quadrivium. La nuestra es una época de saberes diversos que requieren del iniciado más preparado; de aquel que desea instruirse en saberes que van más allá de lo contenido en los rituales.

Si bien es cierto que el número 5 se repte de manera constante en el segundo grado de la masonería, conviene no caer en absurdos. Muchas son las logias en donde se logran leer planchas de compañero en las que lejos de instruir o compartir conocimientos se termina por ahondar en aspectos lejanos a la masonería. La existencia de otras escuelas iniciáticas de índole esotérica, ha llevado a muchos masones a alejarse de los contenidos simbólicos del grado. Finalmente, el número 5 en la masonería es un tema que apasiona a más de uno y que lleva a la duda sobre la viabilidad de la teoría de los números y su aplicación masónica.

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Maestro Masón.

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